Acuérdate de cuando
fuimos niños los turbios niños de cuando fuimos vivos por pura complacencia del destino.
-------------------------Mudos. Turbios niños
-------------------------Callados cuando fuimos niños
-------------------------Creciendo silenciosamente educados.
-------------------------Nunca fuimos realmente niños en mitad del dolor amargo de las guerras.
-------------------------¿Y ahora? nunca seremos nada
-------------------------Nunca es imposible así con este aire de injusticia brutal acometida ante los ojos. Acuérdate de cuando turbios niños fuimos despoblados.
---------------Nada como entonces a pesar de todo.
Cuando caigo en los acantilados de la existencia y el vacío me envuelve entre tu oleaje los arrullos del amor me devuelven a las orillas de tus costas y soy arena, manantial entre las caracolas de tus remolinos
soy parte de todo tu espacio y cuando abres los ojos veo tus horizontes y albadas
cuando acaricias la roca siento tus dedos sobre mi piel y cuando caminas siento tus pasos entre las dunas de mi alma.
Por eso, aunque te alejes de mi yo, me amoldo al capricho de tus composturas sueño entre tus sueños y despierto siempre fundido en la médula de tus movimientos.
Somos como esos viejos árboles batidos por el viento que azotan desde el mar. Hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas en nuestro caminar. Vamos hundiendo en las palabras las huellas de los labios para poder besar Tiempos, futuros y anhelados, de manos contra manos izando la igualdad.
Somos como la humilde adoba que cubre contra el tiempo la sombra del hogar. Hemos perdido nuestra historia, canciones y caminos en duro batallar. Vamos a echar nuevas raíces por campos y veredas para poder andar Tiempos que traigan en su entraña esa gran utopía que es la fraternidad.
Somos igual que nuestra tierra suaves como la arcilla duros del roquedal. Hemos atravesado el tiempo dejando en los secanos nuestra lucha total. Vamos a hacer con el futuro un canto a la esperanza y poder encontrar Tiempos cubiertos con las manos los rostros y los labios que sueñan libertad.
Somos como esos viejos árboles.
José Antonio Labordeta (Qué queda de ti, qué queda de mí)