La poesía
salvará a la
humanidad

Poesía, arte y literatura

-nos queda la palabra-

La poesía es un arma
cargada de futuro.


Gabriel Celaya 

Estamos muy próximos
a lo grande,
cuando somos
grandes en humildad
.

            
Rabindranath Tagore

ESTE AMOR
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La revolución de Dios



 
La revolución de Dios

Cristina Castello

 
La revolución de Dios
Pablo Mora


Cuenta abierta deja la palabra a Cristina Castello, poeta argentina, residente actualmente en París y entrevistada por Rodica Draghincescu para su libro “Escribiendo la vida”: “Aúllan hoy las vísceras del mundo, y yo lo siento en el hueso del alma. Pero todavía, y para siempre, me vibran conceptos del pensador argentino José Ingenieros, a quien leí a mis once años. Por ejemplo, que cuando se pone la proa visionaria hacia una estrella y se tiende hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, es que se lleva el resorte misterioso de un ideal. Son palabras que se me adhirieron con persistencia de enredadera y aún palpitan en mí, tanto como el titilar de esa estrella. Así es que no adhiero a ningún «ismo» y abomino de aquellos —la mayoría— sin sustento axiológico, y de carácter puramente instrumental. Nada tengo que ver con las derechas, por cierto, pero reniego de todo lo dogmático que encarcele el alma o la lucidez. Soy una librepensadora, una francotiradora de ideas, sentires y semillas. Yo defiendo valores. Siembro. La bondad, la justicia, la libertad, la igualdad... La belleza, en suma, abarcadora de ética y estética. Dicho en términos no convencionales —pues no lo soy—la mía es una ideología de manos abiertas. Para dar. Lo cual significa andar a corazón abierto y conciencia despierta por los caminos; y también haber expuesto cuerpo y vida —y no es metáfora— por la vida de «mis» demás. ¿Recuerda aquello de John Donne... «cuando muere un hombre sufre mi vida porque yo pertenezco a la humanidad»? De eso se trata.

Sí, la poesía es la revolución de Dios. Es un compromiso con la vida. Es reveladora y develadora. Es un secreto que se hace camino en un mundo brutal, para abrir mentes y corazones. Y claro... en Roma a los poetas se los llamaba vates —que quiere decir adivinos, como bien señaló Philip Sidney en su Apology for Poetry—. Y la escritura toda es revolucionaria, cuando es literatura y no vacío, porque es resistencia y es persistencia de auroras; es conciencia crítica para el mundo, motor para la imaginación y expansión del espíritu. Es un arma. Para el bien y la libertad, y tiene poder para transformar el mundo, particularmente la poesía. Por eso tantos poetas azules padecieron y fueron asesinados en campos de concentración; porque la poesía, como todas las manifestaciones del arte verdadero, es muy peligrosa para el Poder. El Poder quiere esclavos y el arte es un horizonte definitivo de libertad. Y ya sabemos, con el español León Felipe, que hay un tirano que sujeta, y otro tirano que desata. Y entre los dos, el predio de la libertad, hazaña prometeica, de tensión angustiosa y sostenida, de equilibrio y amor.

Todo acto es político, y la poesía, para mí, es un viaje hacia adentro, una interioridad, una manera de conocimiento: «¿Qué es escribir? Es algo que no puedes hacer hasta que no saques la última línea de ti mismo», dice un poeta ruso. Y de eso se trata. Pero yo siento que el acto poético no es sólo el momento de escribir, sino el intento por encontrar lo verdadero y la medida del amor hacia la humanidad. En cuanto a mí, sin poesía estaría perdida en el mundo, porque me perdería de mí.”


pablumbre@hotmail.com


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JAZMINES Y VERDUGOS



 

JAZMINES Y VERDUGOS

 

Un pelotón de verdugos persigue
A los jazmines que danzan con la brisa
Libaneses, palestinos. Humanos.
Se les mueren los soles en los párpados
Tienen horizontes cortados con tijeras
Se alimentan de llantos succionados
Y en el alma acunan una paloma muerta.
La savia los repele y la muerte los saquea
Tienen vedados todos los firmamentos
La plegaria a un dios ensordecido surca sus jirones
Y Tánatos vence en cada batalla a Eros.
Las campanas no tañen ángelus de pétalos
Los campanarios despavoridos silban esqueletos.
Como fuegos artificiales el Poder juega misiles
Que estallan los fragores de bombardeos y de huesos.
Y ellos mueren abortando, tal flor antes de ser nacida
Pero qué, qué hago yo con mi sola voz que brama.
Millones de estrellas suicidan mis mejillas
Mientras mi alma cruza las galaxias de cedros
Para que el universo abreve nidos en cálices
Por ramos de piececitos de bebés bien nutridos
Por un cielo que dirija la orquesta del coro de ángeles
Y una cama que por el mar navegue jazmines, a la paz.

 

Cristina Castello,
Argentina

 

http://vosquedepalabrasvives.blogspot.com/

 



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El deber de la Belleza



 
No nacimos para estruendos de misiles.
Ni para ruidos de voces infraternas.
No nacimos para sueños devastados
Ni para llantos propios de niños ni de ancianos.
Ni para ahogar en lágrimas el alma con llantos hacia adentro.
No nacimos para sofocar el desamparo en la garganta.
Nacimos para que la Vida sea esplendor y no vacío.
Para la sed y para el agua.
 
Pienso que los sonidos de la campiña
Permitieron a Mahler explicar la polifonía.
Llueve en Buenos Aires.
Escucho unos solos para piano de Debussy.
¿Manos que se transmutan en música
O mariposas que danzan sobre el teclado?
Música de agua cristalina en el silencio.
Aunque el gris y aunque la llovizna.
Y Girondo me acontece.
Resurgido del abismo
Donde la vivencia lo convirtió en olvido.
Provisorio.
Y me dice que
"Nadie escuchó con mayor provecho que Debussy
Los arpegios que las manos traslúcidas de la lluvia
Improvisan contra el teclado de las persianas"
La Belleza está en pie.
Llueve y Debussy.
Y en víspera de esta noche gris
Gabriel Fauré y Saint Colombe.
Y antes y después
Di Lasso y Bach y Chopin.
Y con la delicadeza de un colibrí
Que danza sobre las lavandas
La música conmueve nuestro ser
Como latencias de naturaleza
Y de amor.
 
El Poder niega la Música.
Y hay Música.
Porque el Arte.
Porque no podrán.
Porque nadie matará la música.
Ni la poesía.
Ni la pintura.
Los artistas en este ¿país?
Están a la intemperie.
Las personas todas estamos a la intemperie.
 Sin arte no hay alegría.
Sin arte no hay luz.
Sin arte no hay dignidad.
Sin arte no hay vida.
Y el Poder brinda con lágrimas de Orfeo.
Pero no podrá contra lo inasible.
El arte.
"...Mi amor y mi corazón eran grandes pájaros
que volaban en medio de una multitud de astros"
Escribió Robert Desnos.
Y si así volamos
Unidos
Dios
Unidos
Todos en el Mundo en el Universo todo.
Nadie matará la música.
Nadie matará la vida.
Siento vergüenza y hastío.
Por los desalmados.
Pero es más grande la fuerza del adentro
Siento Sed.
Bendita sed.
Que anticipa el agua.
Agua. Música. Arte. Vida. Igualdad. Justicia. Libertad.
Transparencia.
Sed.
Sed como pájaro que vuela
Entre la multitud de astros.
Por el deber de la Belleza.

 

 

Cristina Castello
 
Del libro «Soif», («Sed»)
Francés – español. Publicado  París en octubre de 2004

 

www.cristinacastello.com

 



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Semillas



Semillas

 

Presas. Van a encarcelarnos.
 A ellas y a mí.

Ellas. Las miles más miles de almas esbeltas
que conmigo son contrabandistas.
De valores. De utopías posibles. De Arte.

Arte. Negación de la finitud humana.
Vivir sin máscara es un deseo de belleza.
Es mi sueño de siempre vigilia por los sueños.

Es sed de manos abiertas.
Esta sed mía grande tanto ya que ahoga.

Quiero que cada ventana alumbre un violín un piano un arpa.
Que en todas las avenidas del mundo
esculturas de Giacometti miren en deleite a La Piedad.
Quiero que en todas las sedes de los gobiernos todos
un Cristo de Velázquez aborte el horror.

Esta sed.
Sed bendita que agosta y reverdece el alma.
Vida ésta prodigiosa que alarga el deseo de asirla toda.
Y la tregua que viene con pasos demorados.

Quiero que Fra Angélico escape de El Prado
Y su Anunciación recorra al mundo en Luz.

Quiero que Redon y Mantegna, Ucello, Leonardo y Monet
sean huella Faro. Y deroguen verdugos para que Nunca Más.
Quiero que sepamos de una vez por Dios ya es hora 
 que en amor la entrega absoluta es certidumbre de libertad.

Que por las mañanas en lugar de noticias de almas sin ángeles
Bach, Poulenc, Mahler, Debussy, Schubert y Chopin
estallen sobre un Río de la Plata que se transmute en mar.
Mar azul de amor que en noche arrulle almohadas
con madrigales, adagios y claros de luna.

Quiero.
Quiero y siembro. Quiero.
Que enseñemos bondad con bondad.
Que el cielo esté siempre pecoso de estrellas.
Quiero adultos con risa virgen
y ángeles que retraten en niños.
Que los impiadosos respiren a Blake.
Que Rilke exorcice la obviedad.
Que los viejitos vivan en honor.
Que el País el Continente el Mundo el Universo
sean para iguales y sin discriminación. Quiero.

Quiero que Eluard, Desnos y Rimbaud, Quasimodo, Yeats,
Lorca, Kavafis y Celan dancen en poesía sobre todas las almas.
Y que entonces la Canción de la Alegría de Schiller
La Oda a la Libertad la Novena de Beethoven
sean el Himno de todos los Justos de la Tierra.

Para vivir con sed sagrada sed.
Para amanecer en víspera.
Para sembrar arte y amor.
Para no ver ya.
Máscaras.
Sólo luz, sólo verdad. 

 

 

Cristina Castello

 Poeta militante de la vida

www.cristinacastello.com

http://www.telefonica.net/web2/bentayga56/068.htm

 



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Repatriarnos



 

Que hipocampos enamorados descuarticen el horror

Que bandadas de jacintos acuchillen la indiferencia

Que Orfeo guíe a Arcadia a libaneses y palestinos

Que Eurídice queme infiernos y funde la alegría

Que la paz se acune en partituras de Gounoud

Que huérfanos saciados impongan la justicia

 Y sirocos enfurecidos asesinen la crueldad

Para donarnos con hambre de lluvia

Y repatriarnos a todos en brumas de luz

 

 

 Cristina Castello

París, 27 julio 2006

Mientras Palestina y el Líbano regurgitan pavor.

www.cristinacastello.com

 



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Jazmines y verdugos



 

Un pelotón de verdugos persigue

A los jazmines que danzan con la brisa

Libaneses, palestinos. Humanos.

Se les mueren los soles en los párpados

Tienen horizontes cortados con tijeras

Se alimentan de llantos succionados

Y en el alma acunan una paloma muerta.

La savia los repele y la muerte los saquea,

Tienen vedados todos los firmamentos,

La plegaria a un dios ensordecido surca sus jirones,

Y Tánatos vence en cada batalla a Eros.

Las campanas no tañen ángelus de pétalos

Los campanarios despavoridos silban esqueletos.

Como fuegos artificiales el Poder juega misiles

Que estallan los fragores de bombardeos y de huesos.

Y ellos mueren abortando, tal flor antes de ser nacida

Pero qué, qué hago yo con mi sola voz que brama.

Millones de estrellas suicidan mis mejillas

Mientras mi alma cruza las galaxias de cedros

Para que el universo abreve nidos en cálices,

Por ramos de piececitos de bebés bien nutridos,

Por un cielo que dirija la orquesta del coro de ángeles

Y una cama que por el mar navegue jazmines, a la paz

 

 

 Cristina Castello

Paris, 18 julio 2006

Mientras Palestina y el Líbano regurgitan pavor.

www.cristinacastello.com

 



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Teatro del Horror



 

Obra de Teatro del Horror
Se ve todos los días
En ciudades de torres ostentosas
De ricos muy ricos que viven tras murallas.
Escenografía macabra de
Niños y viejitos en harapos hambre y sed.
En la Obra del Teatro del Horror
No hay música.
Hay tumulto de pasos desertores
Que aceleran su marcha por calles de patrias
Expatriadas.
En la Obra de Teatro del Teatro del Horror
Hay piedras que son hombres con tensión de piedra
Con quietud de piedra y aullantes al silencio.
Hay ojos algaradas de asesinos armados para el Hambre.
Hay craqueos de bocas y vientres mendicantes
Hay desocupados, hambrientos, descartados
Hay ojos cóncavos en vigilia de ¿Qué?
En la Obra de Teatro del Teatro del Horror
No hay actores
Hay Humanos.
Desechos de personas
En humillación y lágrimas de escarcha.
Basta.
Vertical el mundo ya
Hacia una Humanidad
En insomnio perpetuo
En siempre plegaria.
Contra esta Muerte

 

Cristina Castello

 

http://www.cristinacastello.com/

 



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