Aquí escribo tu nombre pueblo mío Descubridor de todos los buenos sentimientos Creador y magnificador Verdadero y presente Qué modo de recordarte el mío Hoy que me asaltan las dudas y recurro a ti para que las abatas Hoy que he saludado a cuanta gente hallé Hoy que cambié por mi trompo una vieja estatua de yeso
Aquí escribo tu nombre para que vengan a comérselo los borrachos y todas las noches baje el pan a tu mantel desde el delirio
Aquí escribo tu nombre Y sólo quiero que me recuerdes con la mitad del gusto con que te amo yo
Sólo vengo a pedirte una limosna de esperanza
Aquí escribo tu nombre Y sé que al borde de un labio encajada está tu canción esperando que la vengan a despertar las filas de los horizontes.
Amo los imposibles porque soy de una estirpe perdida Amo tu cintura como se ama una embriaguez lasciva de la que no se abdica y tu boca y tus ojos y tus manos y tus pies y tu sexo porque sé que pertenecen al desvarío Amo la conjetura que te lacera la incertidumbre que te abate Cada mañana salgo a la calle con tu vientre a cuestas y es inútil intentar desprenderme de su olor a enredadera y de la inmensa fiebre con que trepa por mi vida
Amo los imposibles porque son verdaderos y tangibles cercanos y sedientos y cada vez más nuestros.