La poesía
salvará a la
humanidad

Poesía, arte y literatura

-nos queda la palabra-

La poesía es un arma
cargada de futuro.


Gabriel Celaya 

Estamos muy próximos
a lo grande,
cuando somos
grandes en humildad
.

            
Rabindranath Tagore

ESTE AMOR
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EMPECINADAMENTE AZUL



 

EMPECINADAMENTE AZUL*



Te escribo con azul porque el azul es el color de mis sueños.
Quiero contarte de una aldea que está donde termina el mar
Allí comienzan las verdes colinas del regreso.
En aquel lugar he desayunado con pétalos de azúcar.
La muñeca de palo, me miraba, con sus ojos enormes de carbón.
Me dijeron que el viento ha quebrado los últimos geranios del verano.
Que se han marchado los niños y los cuentos.
Un aura fantasmal envuelve los retamos.
Son los únicos que se niegan a partir.
Se ha marchado el baúl de la abuela.
Dónde esconderé mis miedos, me pregunto.
Dicen que el molino esta quieto, la brújula partida y la silla rota.
Que las palomitas de maíz han huído.
Que Caperucita se ha comido el cordero disfrazado de lobo
Que a Pinocho no le crece la nariz, aunque mienta.
Que la madrastra de la cenicienta tiene micro hornos.
Que el sapo no es príncipe, ni el príncipe es el sapo.
Que Blanca Nieves mide 90-60-90.
Que a los cinco chanchitos los venden en la feria.
Que el pan es pan y el vino, vino.
Que las fábulas se escriben en los Diarios.
Los cuentos son alimentos diarios.


Te escribo con azul empecinado.
Empecinadamente azul color de sueños.
Amarillos retamos, baúl, silla, muñeca de madera.
Esperen. Espérenme. Quizás aun sea posible, el regreso.




*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar

 

http://inventivasocial.blogspot.com.es/2012/04/no-hay-un-adios-ni-siquiera-hasta-luego.html
 

 



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YARAVÍ



 
YARAVÍ
 

 

 

YARAVÍ*

 

“Cuando el hombre calla frente a la injusticia,
se consume en su propia miseria.”
LUIS MACAYA MARQUES




No calles alma mía.
Deja que llegue el yaraví a tus playas vírgenes.
Cuéntales de los chonos y los cuncos.
De las madres que cantan nanas a sus guaguas ausentes.
Dile de las sangrientas guerras.
De las viejas armadas con semillas.
Cuéntales que el cobre no se cobra, ni se vende.
Como la Pachamama , la memoria, el olvido.
Cuéntales de tu Chile.
Recuérdales el pájaro con manchas amarillas en sus alas.
Diles de la araucaria y el pehuén.
Canta con los chiquillanes y pehuenches.
Llora con los mapuches.
Habla de tus amores y dolores.
De tus mujeres, del minero.
De San Martín de O’Higgins.
Del asesinato de Allende.
De la bestia innombrable.
Finalmente, alma mía, habla de tus amores.
Y canta, dulcemente, canta, la Justicia , no es un nombre.
La justicia.
Es un deber… y un hecho.

 

*De AMELIA ARELLANO. arellano.amelia@yahoo.com.ar
SAN LUIS - ARGENTINA

 http://inventivasocial.blogspot.com/2011/06/esa-pieza-que-os-falta.html

 



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CUANDO LAS LILAS VUELVAN



 
CUANDO LAS LILAS VUELVAN*

 

Imagen: Syringa vulgaris

   

Si las lilas regresan.
Diles que no la he olvidado.
Como no olvido su brevedad de pájaro
El secreto del rezo.
Y sus manos, incendiando pañuelos.

Su vuelo de hembra a caballo del fuego.


Dile que el perfume de los cirios
es alimento de mi sangre y de mis huesos
Dile también que cuando resbalaba
era para caer en el pozo profundo de su mirada clara
Y en la falda de su falda
hasta el miedo era leve.


Dile, que a su sombra aprendí
que las espigas no solo se mecen con el viento
sino también con el aliento de la rosa.


Cuando las lilas vuelvan, diles
que ya he partido, pero la antorcha aún yace encendida,
que su llama jamás fue traicionada ni extinguida.

Cuando las lilas vuelvan, diles
que no la he olvidado.




*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar

 

http://inventivasocial.blogspot.com/2011/05/edicion-mayo-2011.html

 

 



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EL ÚLTIMO TREN



EL ÚLTIMO TREN*


“Perdieron el anterior, pero aun queda un tren, uno solo…”



Venían de destierros.
De éxodos sangrientos.
De deshielos de lágrimas.
Candentes. Quemantes.
Les habían colocado mortajas.
Monedas de oro en sus ojos.
Pero la desnudez les salía por el costado izquierdo.
Castos almendros, impúberes trigales.
El viento del otoño les rozaba la frente.
Recorría sus hombros y sus lodos.
Renovaba panes, niños y rebaños.
Simiente y tierra dulce.
Casi sin buscarse se encontraron.
La flor del aire y la paloma.
Los árboles y el nido.


Era el último tren.
El último vagón… y lo tomaron.



*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar

 

http://inventren.blogspot.com/2011/05/estacion-ordoqui.html


 



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