La muerte se te queda adentro
como una angina en la garganta del destino.
...
Riesgos son los perros salvajes
que en jauría se pierden
entre las marcas de tu rostro.
Niña de corazón entregado
a la dama que ensucia cerebros
en un pueblo que no entiende de piedades.
Tu tumba llora canarios amarillos
entre los pastos quemados por las sombras.
Lingotes de sol caídos sobre los pararrayos
se desarman en polvos de luz
arrastrados por el viento de tu santa locura.
*De Marcela Lokdos.